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Cuando decidí dejar de trabajar para otros

Desde que ingresé a la universidad siempre tuve la idea de tener mi propia agencia de publicidad. Fue en 2do o 3er ciclo de la universidad que con mi grupo de amigos intentamos fundar una agencia, la íbamos a llamar TAG, recuerdo que hasta mandamos a hacer las tarjetas de presentación (aún conservo las mías), pero no se llegó a realizar porque por cosas de la vida, uno de los socios llegó tarde al momento de ir a firmar la minuta (no diré nombre pero solo diré que las cosas pasan por algo 😃), luego no volvimos a regresar para cerrar ese proceso y todo quedó en el aire.

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Tarjetas TAG PUBLICIDAD

Éramos 5 socios y ninguno tenía experiencia en el medio, sólo éramos unos chicos con muchas ganas de emprender y querer hacer algo distinto. Lo que sí logramos fue que se hiciera bulla entre nuestros amigos de la universidad con el nombre de la agencia TAG, considero que fue bastante por aquel entonces, habíamos despertado el interés de muchos.

El tiempo pasó y cada uno siguió su camino, entré a trabajar para distintas empresas, aparte trabajaba como freelance en diseño pero siempre quedó ese bichito por querer emprender algo, por ser mi propio jefe y tener mi propia empresa.

8 años pasaron y era otra persona, sentía que tenía la experiencia necesaria para poder manejarme en este rubro y muchas referencias con las que podría empezar a contactarme para empezar a apostar por este proyecto que tenía en mente.

En ese momento que la idea de mi propia agencia rondaba por mi cabeza tenía ese temor de “lanzarme a la piscina” -como muchos dicen- y perder ese ingreso fijo, esa estabilidad de recibir tu sueldo puntual todos los meses, de tener tu mes de vacaciones, de disfrutar de muchas otras cosas que uno tiene cuando está contratado y pasar a tener que velar por el sueldo del personal que uno tiene a cargo.

Sin embargo más pudo la idea de empezar a labrar mi propio camino, sentía que debía de hacerlo, que si no lo hacía me sentiría mal conmigo mismo, y por otro lado porque cuando se me mete algo en la cabeza hago hasta lo imposible por realizarlo. Así que hice los papeles para la formalización, notaría y todos los trámites que implicaba y para marzo del 2013 ya estaba fundada mi empresa, mi primer proyecto.

A pesar de ya tener todo en regla, no renunciaba. Seguía pensando en si estaba haciendo lo correcto y estas dudas las llevé casi 6 meses, hasta que un día desperté como todos los días para irme al trabajo pero ese día sentí que tenía que seguir mi camino, tenía 25 años y a pesar de mi corta edad y peor aún de que no aparento al edad que tengo, tenía que apostar por mí mismo, tenía que cumplir mi sueño de tener mi propia agencia de publicidad y marketing digital.

Ese día no lo olvidaré jamás, porque sucedieron dos cosas buenas, la primera, porque me sentí lleno de energía y con la capacidad de emprender algo genial, y la segunda cosa buena de ese día fue que cuando se lo comenté a mi jefa de ese entonces, le dije que podía hacer los mismo que hacía en la empresa y mejor pero como agencia, lo consultaron internamente y se dió.

No sé si fue el destino o qué, pero agradezco a Diosito por esas dos buenas cosas que me pasaron ese día, porque a partir de ese momento emprendí un camino que sigo hasta ahorita y que seguiré siempre, y mi consejo es que por más que sientan que no pueden o no saben cómo lo harán, creanme, sabrán el qué o el cómo en el momento que decidan tirarse a la piscina.

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Así empecé, en mi cuarto oficina, con una MacBook Pro de 13″ un iPad y muchas ganas de comerme el mundo.

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